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Al trotamundos no le importará que la ciudad no sea santa, ni llana, y que carezca de mar. Éstas son las tres archifamosas mentiras de Santillana del Mar; el pueblo con el nombre más mentiroso del mundo. Pero al viajero no considerará estas carencias un motivo de decepción puesto que la vetusta villa presenta en su “libro de familia” un sinfín de hijos monumentales como su Colegiata, el Palacio de Velarde o las Cuevas de Altamira. Por no hablar del conjunto de la villa, pues vagar por sus calles supone colarse en un relato medieval, merendar viandas quijotescas y pisar ancianas callejuelas con ocho siglos de antigüedad. Así que si al turista le place desmontar mentiras y adentrarse en el misterio del estilo románico, ya puede enrolarse en un viaje a Cantabria, pues ahí despacha sus encantos Santillana de Mar.
Qué visitar
La Colegiata El edificio se levantó a finales del siglo XII y su distribución imita el modelo de su colega románico de Frómista (Palencia). Su pórtico supone todo un dechado de simbología y alegorías con sus leones, palomas, cuervos y cabras, entre otras especies.
La Torre del Merino En estas dependencias estaba afincado el merino, el funcionario que, en tiempos, representaba al rey. Su arquitectura responde al modelo de una casa torre que fue levantada en el siglo XIV y corresponde al estilo gótico.
El Palacio de las Arenas o de Velarde Por los muros del palacete vaga la vegetación y sus muros desprenden un halo señorial. Tiene como vecina a la Colegiata con la que se reta en belleza. Ésta apuesta por un “diseñador” diferente puesto que es renacentista y su conciudadana, románica.
Casa de la Archiduquesa o de los Abades
Zoológico de Santillana del Mar No todo son honorables y recias piedras en la visita a Santillana del Mar pues el pueblo también hospeda animales y fieras en su zoológico. Tras sus muros dormitan y juegan ejemplares de león asiático, lobos ibéricos, orangutanes de Sumatra, titíes, entre otros muchos. El viajero con prole deambulará entre los recintos, picará algo en su cafetería o practicará la ancestral costumbre del picnic en familia. Desde esta Guía suministramos al interesado un sitio web sabelotodo: www.zoosantillanadelmar.com.
Las cuevas de Altamira Dichas cuevas se descubrieron en 1879 y su hallazgo supuso un hito dado que antes no existía referencia alguna sobre la existencia del arte rupestre paleolítico. Los descubridores se toparon con los “Miguel Ángel” de hace 15.000 años que se explayaban dibujando los ingredientes de su dieta: bisontes, caballos, ciervos… Estos animales, además, suponían los “Armani” de la época gracias a sus pieles bien aprovechadas. Nunca comida y vestimenta anduvieron más unidas. Dada la importancia del hallazgo, las cuevas fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1985. En la siguiente dirección web son unos expertos en el tema: www.museodealtamira.mcu.es.
Palacio de Peredo o de los Benemejís La elegancia vive en esta casona. De hecho, el viajero no planteará “peros” a la afirmación en cuanto atisbe su fachada clásica y su soberbio escudo sostenido por unos leones atareados. Fue construido por don Francisco Miguel de Peredo, oriundo de las Indias y caballero de la orden de Calatrava. Es decir, todo un señor. Dada la procedencia del anterior propietario no sorprenderá el exotismo del parque que lo envuelve. Si es que las lejanas tierras indianas se colaron aquí para deleite del visitante europeo.
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